¿HAS PERDIDO TUS DETALLES?

PIC, líder mundial de la genética porcina, se enorgullece de presentar en asociación con COPISO, una de las principales empresas productoras del sector español, la puesta en marcha de una  innovadora granja de nivel Élite en España.

Esta inversión conjunta permitirá a PIC y a COPISO proveer de animales de alto nivel genético a los productores nacionales e internacionales de una forma segura y fiable.

Los primeros lotes provenientes de esta granja estarán disponibles en julio de 2021.

Esta nueva granja Élite combina los genes de alto valor y conocimiento de PIC, junto con la excelencia productiva de COPISO, todo ello en un entorno de alta bioseguridad.

La construcción de la granja comenzó en 2019 y fue diseñada considerando los más altos estándares para la mejora genética, bioseguridad, bienestar animal y sostenibilidad.

La granja dispone de material innovador como: sistemas de alimentación automatizados, transportes exclusivos, mayor disponibilidad de espacio para las futuras reproductoras, sistema de geotermia proveniente del purín, paneles solares de alta potencia, cooling en todas las ventanas.

En pleno funcionamiento, esta granja puede albergar 2.685 hembras de las líneas L04 (Landrace) y L05 (Large White), especialmente adaptadas para las necesidades del sector porcino español.

COPISO gestionará la granja en plena colaboración con los servicios técnicos y de cadena de suministro de PIC.

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El proyecto inició en octubre de 2020, y se avanza en los trabajos de ingeniería de detalle, previos a la próxima instalación de una planta transformadora de gas en la granja de Sauquillo de Boñices.

COPISO mantiene un “compromiso firme con el medio ambiente”, remarca el director-gerente de la cooperativa, Pascual López, en el día de la celebración del Día Mundial del Agua (22 de marzo), resaltando como ejemplo uno de los últimos proyectos de I-D-i (investigación, desarrollo e innovación), en el que COPISO empezó a trabajar el pasado mes de octubre, el LIFE SMART AgroMobility, con el que se pretende aprovechar el purín para la elaboración de biometano para combustible de vehículos.

Se trata de una iniciativa “ambiciosa e interesante” que se desarrolla en la granja porcina de la localidad de Sauquillo de Boñices (Tejado), en la que se instalará una pequeña planta transformadora, que utilizará la biotecnología de microalgas y el proceso llamado upgrading, para transformar un producto residual estratégico como es el purín, en un gas verde renovable, con características similares al gas natural, explica Marcos García, responsable del proyecto en COPISO.

El objetivo es demostrar que el purín de esta granja, de unas 3.000 plazas de cebo, podrá suministrar combustible a dos vehículos ligeros. Adicionalmente y, fomentando así procesos basados en economía circular, se obtendrá también biofertilizante para la agricultura.

De esta manera, se conseguirá evitar el consumo de combustible fósil (como es el petróleo), y reducir la utilización de fertilizantes químicos, al usar el purín como fertilizante. El fin, en definitiva, es demostrar la viabilidad de un nuevo modelo de gestión de vertidos de origen pecuario, mediante su tratamiento y uso posterior, teniendo en cuenta aspectos técnico-económicos y medioambientales.

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Si COPISO, en 1990, iniciaba un tiempo exitoso de modernización y de desarrollo, el nombramiento de Pascual López como nuevo director-gerente, arranca una renovada etapa con un objetivo claro: mejorar el valor añadido de la producción agraria soriana.

La Sociedad Cooperativa COPISO ha iniciado una nueva etapa. Desde el pasado mes de enero, quien ocupaba el cargo de director técnico de porcino, Pascual López Nuez, es el nuevo director gerente de la entidad, relevando en el puesto a Andrés García Martínez, que seguirá en la cooperativa hasta que se presenten los resultados económicos del ejercicio 2020, en la próxima asamblea general, y que supondrá también su marcha definitiva de la cooperativa.

Si la etapa de Andrés García ha sido la de la modernización, profesionalización y desarrollo de la cooperativa, convertida ya en la principal empresa de la provincia, y un referente nacional para el cooperativismo agrario y la producción porcina; el reto de Pascual García será, a partir de ahora, y además de continuar con esa tarea de dimensionar la cooperativa, «intentar canalizar o generar actividades ligadas al campo, pero buscando un mayor valor añadido de la producción agraria de la provincia, de nuestros agricultores y ganaderos, para que la riqueza se quede en Soria, participando más en la cadena de producción y transformación».

«Queremos captar iniciativas en el sector agroalimentario, apoyarla y ver su viabilidad. Si podemos participar y darle un empuje, e incluso en aspectos financieros, ahí estaremos. Sobre todo porque hay que entender que COPISO es de gente que vive en Soria y que ha estado aquí siempre. Tenemos vocación de relanzar esta provincia y trabajar por su desarrollo. Es nuestra vocación».

PROYECTOS

La construcción de una segunda fábrica de piensos, que estará operativa en dos años y medio, aproximadamente, y que tendrá una inversión de cerca de 15 millones de euros, es uno de los proyectos que evidencia la voluntad de la cooperativa de reforzar la producción porcina. En estos momentos, ya se están construyendo cuatro nuevas naves de almacenamiento en el complejo industrial de Valcorba, que estarán disponibles esta próxima cosecha.

Pero el desarrollo del sector porcino, a través del sistema de granjas de integración, continúa con la puesta en marcha de una granja de multiplicación de 2.500 madres, para producir hembras para el grupo de COPISO, y también para vender a nivel nacional.

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ICPOR, integradora porcina creada en 2012, ha registrado en 2020 un incremento, tanto en el número de granjas integradas con la compañía como por volumen de negocio, velando por el interés de sus granjeros.

Un crecimiento que no es baladí puesto que se ha producido en un año marcado por la incertidumbre derivada de la pandemia provocada por la COVID-19.

Una incertidumbre que se ha centrado en el ámbito socio-sanitario, pero que también ha tenido un gran impacto en el ámbito económico y empresarial de toda España. Y el sector porcino no ha sido ajeno a esta situación: el cierre del canal Horeca y la limitación de las reuniones con motivos festivos se ha traducido en un descenso abrupto y generalizado en el consumo de productos derivados del cerdo ibérico y, ante esa caída de la demanda, en una debacle de su precio en lonja, uno de los motores del sector primario en Salamanca y en gran parte de Castilla y León.

Solo en los cuatro primeros meses de esta crisis sanitaria, económica y social, el precio del porcino ibérico de cebo se hundió más del 23%. Además, muchos ganaderos se han encontrado con el problema añadido de tener que buscar alternativas para dar salida a un producto que tradicionalmente ha tenido muy buena acogida pero que en 2020 ha sufrido de manera muy significativa los efectos de la pandemia.

La estabilidad siempre ha sido uno de los valores más apreciados por cualquier empresario y en un entorno como el actual cobra aún más valor. Durante el año 2020, ICPOR ha velado por garantizar la estabilidad de sus integrados en un entorno complicado y ha vuelto a cumplir con uno de sus compromisos fundacionales: ofrecer a sus granjeros un precio garantizado, eliminando las fluctuaciones que pueda experimentar el mercado. Y las fluctuaciones que ha experimentado el sector en el ejercicio que acaba de concluir han sido devastadoras, por lo que ese compromiso se ha demostrado fundamental.

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La cooperativa Copiso surgió en 1967 como una reacción frente al abandono en los pueblos de las familias, en busca de un porvenir en la industria que se desarrollaba en las grandes ciudades. Un grupo de ganaderos, que entendió que debía integrarse con agricultores para afrontar de forma conjunta los problemas y los retos del campo, se unieron para impulsar la cooperativa.

Con el paso de los años, Copiso aglutina buena parte de la actividad agropecuaria soriana convirtiéndose en un pilar esencial del desarrollo económico y social del medio rural de la provincia, siendo la empresa que más factura y una de las que más proyección de futuro tiene.

El progresivo crecimiento de la actividad ha llevado a Copiso a crear alianzas estratégicas con otros grupos empresariales tanto a nivel nacional como internacional para aprovechar sinergias y diversificar actividades. Hoy Copiso participa en seis sociedades diferentes que desarrollan actividades muy diversas: abonos, biomasa, inseminación artificial, etc.

Entrevista con Pascual López Nuez, gerente de la Cooperativa
¿Cuáles con las actividades que realiza la cooperativa y los servicios que presta a los socios?

Las actividades que realiza la cooperativa son todas las que los socios necesitan para el desarrollo de su actividad: -Comercialización de cereales, legumbres y oleaginosas. –Fertilizantes. -Secado y comercialización de girasol y maíz. -Calibrado y selección de semillas. -Suministro de fitosanitarios. -Gasóleos, depósitos y servicios. -Fabricación y distribución de piensos compuestos. -Integración y comercialización del porcino. -Asesoramiento en proyectos agro-ganaderos. -Servicios veterinarios. -Productos zoosanitarios e inseminación porcina. -Tienda de repuestos y herramienta agrícola. -Elaboración de biomasa

Además, llevamos a cabo proyectos de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) para mejorar la calidad de la carne porcina atendiendo adecuadamente la nutrición del animal, también para fomentar el uso de leguminosas en la elaboración de los piensos, y para aprovechar el producto residual digestato del purín como abono para el cultivo de chopo.

¿Qué papel juega en la cooperativa la innovación y la inversión en nuevas tecnologías?

La inversión en I+D+i y en nuevas tecnologías es fundamental para conseguir un crecimiento estable, sostenible y a largo plazo. La cooperativa tiene que crecer adaptándose a los cambios que se producen en el entorno, participando y liderando proyectos de investigación que desarrollen procesos más eficientes y que no perjudiquen a nuestro entorno. Por otro lado, el uso de nuevas tecnologías mejora tanto la calidad de vida de los socios y de los trabajadores, como la productividad de los trabajos realizados.

¿Cómo es la relación del socio con la cooperativa?

Los socios son parte fundamental de la cooperativa ya que sin ellos la cooperativa no tendría razón de ser. La comunicación con los socios es constante para poder determinar sus necesidades, conocer sus preocupaciones y actuar en consecuencia ofreciéndoles todo lo que esté en nuestra mano para facilitarles el desarrollo de su actividad.

¿Cómo incentivar una mayor participación de jóvenes y mujeres en las cooperativas?

En los últimos tiempos, la incorporación al campo de jóvenes y mujeres se ha ido incrementando. En el último año ha quedado patente que el sector primario es fundamental para que el país pueda subsistir. La llegada de la pandemia ha incrementado el número de personas que quieren volver al campo. Habría que aprovechar esta situación para facilitar la incorporación de los jóvenes y de las mujeres al campo mediante ayudas económicas, ayudas a la formación necesaria para poder desarrollar la actividad, apoyo a los productos españoles, etc.

¿Qué ventajas destacaría del cooperativismo para los socios agricultores y ganaderos?

Copiso ha demostrado que el cooperativismo ha sido una herramienta fundamental para el mantenimiento y el desarrollo de la actividad agrícola y ganadera de la provincia. La unión de agricultores y ganaderos les ha dado la fuerza necesaria para… seguir leyendo la entrevista.

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Es desde enero el nuevo director-gerente de Copiso. Recoge el relevo de Andrés García Martínez, que deja el puesto por jubilación, aunque seguirá vinculado laboralmente a la cooperativa hasta que se presenten los datos del ejercicio económico de 2020 a la asamblea general. Pascual López Nuez ha desarrollado toda su vida laboral en Copiso, desde que llegó en el año 1990, después de estar trabajando un par de años en otra cooperativa agro-ganadera, en la provincia de Castellón.

Comenzó como veterinario clínico de campo, cuando la cooperativa iniciaba el desarrollo de la producción en integración, y después tomó las riendas de la dirección técnica de porcino, que abarcaba la nutrición, pero también la modernización de la fábrica de piensos, los sistemas de control de calidad o la formulación de piensos. Ahora, continuará con las líneas trazadas por Andrés para conseguir dar valor añadido a la producción agraria de la provincia y que la riqueza se quede en el territorio, el principal objetivo de la cooperativa, por su compromiso con los agricultores y ganaderos de Soria.

Pregunta.- En sus treinta años de carrera profesional Copiso ha crecido exponencialmente y ya es la primera empresa por volumen de facturación, con 277 millones de euros entre la cooperativa y las empresas del grupo. ¿Todo un orgullo ser partícipe?

Respuesta.- Cuando me incorporé a la cooperativa en el año 1990 empecé como veterinario de campo para ocuparme de la producción porcina en integración, con el fin de diluir los costes de la fábrica de piensos, ya que entonces apenas salían unas 4.000 toneladas al mes. Así, adquiríamos los lechones fuera de la provincia y los engordábamos en Soria. En este tiempo he vivido todo el desarrollo del porcino y ahora producimos casi un millón de cerdos. Es la segunda e incluso la tercera generación de ganaderos la que trabaja ahora con Copiso.

P.- Ahora la fábrica produce 25.000 toneladas de pienso al mes, pero cuando entre en funcionamiento la nueva planta Copiso quiere incluso duplicar estas cifras

R.- Cuando Andrés asumió la gerencia yo me encargué de la dirección técnica del porcino y del proyecto de modernización de la fábrica, la implementación de los sistemas de control de calidad y formulación de piensos. Ha habido una gran especialización y hemos multiplicado considerablemente la producción de pienso. Siempre desde el objetivo de generar valor añadido a partir de la producción primaria. Se trataba de transformar el cereal que comercializaba Copiso de sus socios en algo más y que generara al mismo tiempo actividad para la cooperativa. Ahí entraba la integración. Nuestros piensos eran el alimento para nuestros cerdos. Y además comprábamos los abonos y fitosanitarios y al centralizar ventas les ahorramos costes con este servicio. Con los proyectos que tenemos en marcha de la nueva fábrica y los almacenes de Valcorba, que estarán listos para la nueva campaña, y la planta de blending para suministrar fertilizantes a la carta en Almazán, cuya apertura está prevista para septiembre, abrimos aún más el radio de acción de Copiso, más allá de las fronteras provinciales. Ahora queremos explorar.

P.- ¿Con nuevas actividades?

R.- Es la base teórica del concepto de Copiso. Una vez que tenemos una mayor dimensión podemos intentar canalizar o generar otro tipo de actividades, directamente ligadas al campo pero con más valor añadido, o participar más en la cadena de producción. Incluso con los regadíos de Almazán, ya que se están abriendo otras puertas y no nos queremos quedar al margen. Queremos captar cualquier tipo de iniciativa en el sector agroalimentario, apoyarla y ver su viabilidad. Si podemos participar y darle un empuje, e incluso en aspectos financieros, ahí estaremos. Sobre todo porque hay que entender que Copiso es de gente que vive en Soria y que ha estado aquí siempre. Tenemos vocación de relanzar esta provincia y trabajar por su desarrollo. Es nuestra vocación.

P.- La nueva fábrica va unida a incrementar la producción porcina a través de las integradoras. ¿Hay margen para seguir creciendo? 

R.- Soria tiene un censo de más de medio millón de cerdos, lo que supone una densidad de 56 cerdos por kilómetro cuadrado. En Castilla y león la cifra es algo menor, 39 cerdos por kilómetro cuadrado. Pero hay países como Dinamarca o Holanda donde la densidad está en los 300 cerdos por kilómetro cuadrado. Llegar a esas cifras es desorbitado, pero en principio y con el cereal que se produce en la provincia se podrían alimentar dos veces y media los cerdos que hay en Soria. Tenemos cierto margen para seguir ampliando, pero siempre… seguir leyendo la entrevista.

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Este veterinario ha desarrollado toda su vida laboral en Copiso, en la dirección técnica de porcino (nutrición, modernización de la fábrica de piensos, control de calidad…) desde 1995.

La pandemia no ha coartado los planes de expansión de la sociedad cooperativa Copiso. Las cuatro nuevas naves de almacenamiento en Valcorba estarán listas para la próxima cosecha y también la planta de abonos (‘blending’) en Almazán encara su recta final. Pero, además, en un plazo de «dos, dos años y medio» estará en marcha la segunda fábrica de piensos, sin dejar de lado otros proyectos «ambiciosos» vinculados al porcino.

De todo ello habla en esta entrevista el recién nombrado director gerente de Copiso, Pascual López Nuez, que toma las riendas del cargo siendo un buen conocedor de la empresa a la que lleva vinculado más de tres décadas. También Copiso ha concurrido a la convocatoria de Manifestaciones de Interés del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo dentro del programa de proyectos tractores de competitividad y sostenibilidad industrial en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia dotado con fondos europeos. En concreto, ha presentado un paquete de proyectos que contempla una inversión de alrededor de 43 millones de euros.

Copiso y sus empresas participadas aumentaron el volumen de negocio un 12% y superaron los 277 millones de facturación en 2019, tal y como se expuso en la asamblea de septiembre.

Accede al cargo con el listón muy alto, ¿qué expectativas de crecimiento contempla la empresa?

Dependemos mucho de factores ajenos. El año pasado fue extraordinario en cuanto a la cosecha, lo que supone un aumento muy alto de la facturación, y los precios del porcino, una de nuestras actividades principales, también han sido altos. El movimiento de negocio no va a parar, es una empresa que tiene muchísima inercia y seguro que seguimos creciendo, aunque dependemos de los precios del porcino y de los del cereal, también del volumen. Parece que para esta campaña se ha sembrado bien, la meteorología está favoreciendo, pero hasta última hora no se sabrá.

Estamos atravesando una crisis sanitaria sin precedentes, ¿cómo afecta la pandemia a estas previsiones?

Nosotros no hemos dejado de funcionar un solo día, nuestra máquina ha estado funcionando como si no hubiera pandemia, con incidentes de trabajadores que han positivizado y han tenido que estar en sus casas. Hemos establecido una serie de protocolos para prevenir el contagio dentro de la empresa y, hasta ahora, ha ido bastante bien. Somos un sector fundamental y no hemos parado en absoluto. Hemos tenido la suerte de que la campaña de cereal ha sido muy buena, los precios se recuperaron, y en el porcino, que depende de la coyuntura internacional, la importación de carne por parte de China favorece.

¿Y la pandemia no contrae esas expectativas de crecimiento?

En principio, no. Puede retrasar algo las infraestructuras que estamos desarrollando, alguna obra de poca envergadura. De lo que estamos haciendo, quizás alguna se ha tenido que parar una o dos semanas, poco más.

¿Cómo marcha la construcción de las cuatro naves en Valcorba?

Ya está casi toda la cubierta. Para la cosecha de este año… seguir leyendo la entrevista.

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Pascual López Nuez es, desde el pasado primero de enero, nuevo director-gerente de COPISO. Sustituye a Andrés García Martínez, que deja el puesto por jubilación, aunque seguirá vinculado laboralmente a la cooperativa hasta que se presenten los datos del ejercicio económico de 2020 a la Asamblea General .

Este veterinario ha desarrollado toda su vida laboral en COPISO. Se incorporó en el año 1990, después de estar trabajando un par de años en otra cooperativa agro-ganadera, en la provincia de Castellón. Comenzó como veterinario clínico de campo de COPISO, cuando la cooperativa iniciaba el desarrollo de la producción porcina en integración.

Cuando Andrés García asumió la gerencia (año 1995), Pascual López comenzó a coger las riendas de la dirección técnica de porcino: nutrición, modernización de la fábrica de piensos, sistemas de control de calidad o formulación de piensos.

El nuevo director gerente ha crecido profesionalmente a la vez que ha crecido COPISO; y su puesto de técnico especializado le ha permitido asesorar y participar de las decisiones de gestión tomadas por los órganos de gobierno de la sociedad cooperativa, en su estrategia de desarrollo, de la que ha sido protagonista.

Pascual explica que continuará con las líneas trazadas ya por Andrés García, con las iniciativas y proyectos previstos, como es la construcción de la segunda fábrica de piensos. Recalca que la actividad y el futuro de COPISO pasa, desde el compromiso con Soria, “por dar valor añadido a la producción agraria de la provincia, de nuestros agricultores y ganaderos, para que la riqueza se quede en Soria”.

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El presidente de la Federación de Organizaciones Empresariales Sorianas (FOES), Santiago Aparicio, ha entregado a COPISO el Sello Empresa FOESaludable, un reconocimiento por el trabajo de la cooperativa a favor de “un modelo que supone un desafío generador de cambio de cultura y avance social”, por poner en valor la responsabilidad social, ambiental y con los trabajadores, y comprometerse con los objetivos del desarrollo sostenible. También se ha considerado la colaboración con la sociedad soriana en la lucha contra la enfermedad Covid-19.

Las iniciativas de COPISO con la salud se han intensificado este año por la pandemia. Así lo ha explicado Santiago Aparicio: “La cooperativa ha contribuido a luchar contra la enfermedad con una donación al Servicio de Cardiología del Hospital de Santa Bárbara de un equipo de ecocardiografía, la prestación de equipos de análisis PCR, o la entrega de material de protección (EPIs), y todos los medios necesarios que tuvisteis al alcance”.

El reconocimiento ha sido concedido por las acciones de COPISO en favor de una mejor calidad de vida de sus trabajadores y familiares, que “llega casi a la totalidad de la provincia por la extensión de vuestra sociedad cooperativa”, ha detallado el presidente de la patronal soriana.

El presidente de COPISO, Javier Blanco, ha agradecido a FOES el reconocimiento, y lo ha dedicado a todos los trabajadores, haciendo una especial mención al director general Andrés García, que es quien ha capitaneado la evolución de la cooperativa, “logrando que, a pesar de su larga trayectoria, siga estando en la vanguardia de la responsabilidad social, ambiental y con los trabajadores, lo que hace que -como economía social que somos-, pongamos a las personas por delante de los negocios”. Para Blanco, es de agradecer que toda esa responsabilidad adquirida, se nos reconozca por parte de los compañeros empresarios sorianos.

Blanco ha enviado un mensaje de aliento a las empresas y trabajadores sorianos, “en un momento que lo estamos pasando mal, porque esta maldita pandemia nos ha zarandeado a todos como empresas y como sociedad”. Afirma que “creo que no debemos pensar que lo que hemos conseguido con años de trabajo, lo vamos a perder en unos meses”. En lo que concierne a COPISO, añade que, como sector primario y esencial, “vamos a seguir trabajando con toda intensidad y desde primera línea” para revertir, cuanto antes, la situación que ha creado la pandemia”.

El reconocimiento de FOES es un “espaldarazo” al trabajo de COPISO, “y nos anima a seguir trabajando en esta senda de la responsabilidad social con los trabajadores, con la sociedad y con el medio ambiente, y para seguir creando provincia y mejorando nuestra querida Soria”.

Desde 2016, año de creación del proyecto FOESaludable, la Federación ha entregado este sello a cuatro empresas de la provincia. Un reconocimiento que ha sido calificado por Aparicio como “inédito, original, pionero y ambicioso”, con voluntad de “marcar huella”. Ya lo ha hecho en provincias de Castilla y León, como Burgos, y de fuera de la Comunidad, como Álava, en donde sus patronales han clonado el proyecto incorporándolo a sus Departamentos de Prevención de Riesgos Laborales.

“Las empresas más avanzadas ya se están subiendo al tren de empresa saludable”, ha destacado Aparicio, que considera que “la salud es la mayor prioridad a todos los niveles”, y velar por ella y por el bienestar de las personas “contribuye al éxito de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Organización de Naciones Unidas (ONU)”. “La salud y el bienestar tiene un ODS propio, el 3, pero se relaciona directa e indirectamente con otros muchos”, ha detallado Aparicio.

El acto se ha celebrado el lunes 23 de noviembre de 2020 en las instalaciones de COPISO, con la presencia del presidente de Javier Blanco, Andrés García, el director gerente, Pascual López, responsable de Sanidad Animal y Nutrición, y Carmen Yagüe, responsable de Prevención, Medio Ambiente Responsabilidad Social Corporativa. Por parte de FOES han estado, junto al presidente, los representantes del Comité Ejecutivo Jesús Ciria (miembro también del Consejo Rector de COPISO), Samuel Moreno, Rafael Martínez y Juan Pablo Rubio; su directora general, Mª Ángeles Fernández; y los dos técnicos del Departamento de Prevención de Riesgos Laborales de la Federación, Nuria Gutiérrez y Pedro Morillo.

Aparicio ha manifestado su compromiso de poder visitar las instalaciones de la cooperativa, y felicitar al conjunto de la plantilla por el reconocimiento, una vez se normalice la situación sanitaria actual. La empresa Residencias Grupo Latorre también ha recibido este sello, en la edición de 2020.

COPISO recibe el sello FOESaludable

viernes, 13 noviembre 2020

Copiso Soria Sociedad Cooperativa recibe este año el Sello Empresa FOESaludable de la Federación de Organizaciones Empresariales Sorianas.

El proyecto FOESaludable fomenta que las empresas den un paso más allá de las obligaciones en materia preventiva, por ello el compromiso con la salud y el bienestar de la plantilla nos ha hecho merecedores de este distintivo, con el que FOES quiere contribuir a aumentar la productividad y la competitividad de las empresas a través de la promoción de la salud en el lugar de trabajo, que ayuda entre otras cosas, a disminuir el absentismo y mejorar, el clima laboral.

La cooperativa Copiso ha hecho gala de su compromiso con la sociedad soriana desde su constitución, en 1967, cuando se presentaba en sociedad para dar respuesta la crisis demográfica del medio rural soriano, provocada por la pésima situación de la actividad agraria.

Hoy, Copiso es la primera empresa de Soria y mantiene después de más de 50 años su filosofía fundacional de participación en la comunidad mediante numerosas acciones, siendo éste, elemento fundamental dentro del modelo de empresa saludable.

A la promoción del bienestar suma, además, proyectos a favor del medio ambiente y un espíritu de trabajo que contribuye a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de Naciones Unidas.

Dentro de su modelo saludable, Copiso incluye acciones que favorecen la salud de los trabajadores, como la colaboración con Sanitas a través de la disposición de un autobús para realizar revisiones odontológicas a sus trabajadores y un simulador de vuelco como ayuda a los mismos en su conducción.

Además del trabajo a favor de la salud y bienestar en el trabajo, el Comité Ejecutivo de FOES reconoce este año la gran respuesta frente al Covid-19 que ha dado Copiso durante esta pandemia.

Copiso ha realizado donaciones de equipos de protección individual (EPIs), así como un equipo de ecocardiografía de alta gama para el servicio de Cardiología del Hospital Santa Bárbara de Soria y han facilitado en préstamo un equipo de detección PCR, entre otras acciones.

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Saber más sobre el Sello FOESaludable de COPISO

URCACYL presenta los datos del cooperativismo en 2019

Las cooperativas agroalimentarias de Castilla y León han crecido en el pasado ejercicio de 2019 en un 12´2%, pasando de facturar 2.553.050.963 € en 2018 a facturar 2.866.469.573 € en 2019. Así se desprende de un estudio realizado por Urcacyl entre las cooperativas de la región.

Los sectores con mayor facturación en las cooperativas han sido los de cultivos herbáceos con 724.524.283 €, seguido por el de fabricación de piensos con 532.619.143 €, el de suministros con 502.475.822 €, y el de ovino con 288.140.710 €. Por provincias, las cooperativas tuvieron una mayor facturación en Zamora (el 19,4% del total), seguida por Valladolid (el 17,8%) y Palencia (el 16,1%). En el caso de COPISO, su volumen de negocio ha crecido un 12%.

En el estudio realizado se observa que las mayores cooperativas de la región facturan el 70% del total de estas empresas y las seis mayores el 49%. Estos datos reflejan el crecimiento que están experimentando las cooperativas, siendo especialmente significativo en aquellas que realizan una mayor apuesta por la profesionalización, la diversificación y la prestación de servicios a sus socios agricultores y ganaderos. En palabras del director de Urcacyl, Jerónimo Lozano, “las cooperativas son un reflejo de lo que sucede en las explotaciones de sus socios, y así como estas se están profesionalizando, dimensionando e incorporando cada vez mayor tecnología, igual sucede en sus empresas asociativas”

En cuanto al número de socios, en 2019 participaron en las cooperativas de 38.370 agricultores y ganaderos, teniendo en cuanta que bastantes de ellos, por la estructura de sus explotaciones, lo hicieron en más de una cooperativa. De éstos el 71,5% son de más de 40 años, el 18,5 % son mujeres y el 10% son menores de 40 años.

Desde Urcacyl se quiere señalar que las cooperativas en Castilla y León, que están desarrollando un plan estratégico elaborado conjuntamente con la Consejería de AGYDR, son imprescindibles para el desarrollo rural y empresarial de la región, para la generación de empleo, para la fijación de población en los pueblos y para la viabilidad de las explotaciones agropecuarias, que encuentran en ellas, no solo el canal de comercialización de sus productos y de adquisición de los suministros que precisan sus explotaciones, sino también los servicios y el asesoramiento que les prestan de forma directa sus técnicos.

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La tercera parte de los jóvenes incorporados a la actividad del sector agrario en 2019 son mujeres, concretamente 286 de un total de 882, según los datos de la Junta de Castilla y León. Un dato significativo que hay que recordar en la celebración del Día Internacional de las Mujeres Rurales, que se conmemora el 15 de octubre. En COPISO, la mujer también está incrementando su presencia, con la incorporación de jóvenes que apuestan por trabajar en las explotaciones familiares, y que ven la agricultura y la ganadería como una opción laboral profesional.

Precisamente, el apoyo que da la cooperativa con los diversos servicios que ofrece, es uno de los motivos que ha animado a alguna joven a dedicarse al campo, unido a que la tecnología y la maquinaria facilitan el trabajo.

La presencia profesional de la mujer en el campo resulta esencial, a la hora de luchar contra la despoblación del medio rural. Sin oportunidades laborales, la mujer no quiere permanecer en los pueblos, lo que lleva a toda la familia a marcharse. Por tanto, la presencia de la mujer en el sector agrario ayuda al mantenimiento de los pueblos de la provincia de Soria. Asimismo, refuerza su papel social en el medio rural.

Los días Internacionales dan la oportunidad de incidir en la sensibilización social de temas de especial interés, como este de las mujeres rurales, para que los diferentes actores sociales favorezcan y apoyen la presencia de la mujer en el sector agrario de Castilla y León y de Soria. Las mujeres rurales suponen una cuarta parte de la población mundial, señala la ONU.

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